El superveterano “Beto” Pereyra…

El más veterano de todos en el Complejo Deportivo La Porfía. Con asistencia perfecta en los sesenta torneos de fútbol reglado que ahí se desarrolla. Además de no errarle sábado, domingo o feriado en los que se organiza un picadito. Dice que tiene permiso como para algunos torneos más…
El mayor de siete hermanos entre varones y mujeres. 72 años cumplidos el 9 de junio pasado. Casado con Norma Del Fresno y padre de tres mujeres… Mónica, Claudia y María José.
Del apodo “Chiquitín” de tantos años, ahora lo han bautizado como el “Superveterano” Beto Pereyra.
– Tu relación con el fútbol Beto?
– El fútbol siempre me gustó. Desde que era chico. Se hacían esos terribles picados en el barrio. Sabíamos jugar por las naranjas.
En la quinta que tenía mi viejo, supo haber una cancha, en el Pueblo nuevo, casi cerca de la ruta. Eso antes era todo campo. después pateábamos acá frente al Barrio Bancario, en la quinta que era de Aguirre, y había una canchita en el monte de Laplacette, que esa la hacíamos nosotros… tirábamos dos camperas o dos puloveres para marcar los arcos y a correr.
– Compañeros tuyos de esa época quienes eran?
– Familiares míos, entre Pereyra, Videla, Rentería, Gómez ya juntábamos un montón. Los Baudry, que en su quinta también supo haber una canchita.
¿Jugaste en algún momento para algún club?
– No… no pasé por ningún club. Jugué mucho tiempo en un equipo que había hecho Mario Luna con los Fondeville que se llamaba “La Gama”.
Con ese equipo entrábamos en torneos comerciales, torneos nocturnos, en el balneario, fuimos a jugar a Líbano, a San Jorge.
Yo salí a trabajar desde muy joven, pero siempre me arrimaba a los picaditos. Los sábados, los domingos o a la tardecita de los días de semana. Cuando salíamos de la escuela, venías caminando para tu casa y en cualquier campito de estos que te digo se armaba enseguida un partido. A veces teníamos esas pelotas cosidas con tientos de cuero crudo que eran bravas, había que animarse a cabecearlas, sobre todo en el invierno que se humedecía y se ponía pesada. Pero también jugábamos con pelota de trapo que las hacíamos con medias.
Yo fuí a la escuela N° 9, y en esa época había pocas casas acá en el barrio, ahora se ha agrandado un montón, imaginate que soy nacido y criado en el barrio y hay gente que ni conozco. Yo viví siempre acá, me hice la casa en el terreno que era de mi viejo, el loteó todo y nos dió un terreno a cada uno de los hijos.
– ¿Y en La Porfía como comenzaste?
– Empecé en los picaditos de fútbol cinco, en la cancha de cemento. Después organizaron torneos en cancha de once y también me prendí en el equipo de Mario Luna y seguí jugando en el fútbol 9 que organiza el Pato Abadie, hasta ahora no he parado nunca. Llevo sesenta torneos.
Siempre de delantero, “Pescador”, sigo jugando aunque sea un rato y tengo la suerte de hacer algunos golcitos, definir algunos partidos. Junto con el “Tero” Aguirre y el “Negro” Sapssone somos los más grandes.
– ¿Cómo te sentís jugando con pibes de veintipico?
– Y me divierto… me gusta mucho. la mayoría de los partidos tengo la suerte de anotar uno o dos goles. Los goles míos han definido partidos y hasta campeonatos. Los rivales cuando me ven dentro de la cancha es como que se olvidan de mi, entonces les tengo que refrescar la memoria (risas). “Ese viejo que va a hacer” dicen… me tienen mucho respeto todos.
Beto no ha faltado a ninguno de los sesenta torneos organizados como tampoco a ninguna tarde de amistosos o partidos preparatorios – “Alguna vez he dejado de trabajar y me he ido a jugar un rato”… dice Beto.
Eterno jugador de Atlanta, es difícil verlo con otra camiseta que no sea la de los dirigidos por el Fabi Del Fresno. Con Atlanta ha tenido muchas alegrías y también algunos sinsabores, le ha tocado ser campeón y le ha tocado irse al descenso. Como en la vida misma una de cal y una de arena.
– ¿Cómo estás físicamente?
– Bien, me siento muy bien. Cuántas veces hemos jugado con frío y hasta lloviendo pero la verdad me siento muy bien. Por ahí en casa me dicen que deje de jugar, pero me acompañan por suerte, van a la cancha a verme.– ¿Qué es La Porfía para vos?
– Es mi cable a tierra. Una sana distracción. Te olvidás de los problemas, te despejás un poco. Te encontrás con algunos amigos, te tomás unos mates, charlás con otra gente. Todos te conocen, no tenés problemas con nadie y lo más importante estar en actividad, en movimiento.
Hace unos días Beto tuvo un reconocido homenaje de parte de los organizadores y de muchos de sus compañeros. Un merecido reconocimiento a la voluntad, a la entrega, al compromiso, a la pasión, a las ganas y al entusiasmo que le pone el Superveterano Beto Pereyra a este gran deporte que es el fútbol.
Emocionado dice… “Para mi fue una emoción muy grande que a esta altura de mi vida hayan hecho esto” una gran satisfacción.
Cuando me vi en el mural casi me largo a llorar. No lo podía creer. Por ahí cuando veo gente más joven me parece que no tengo que ir más, pero después de esto sigo unos añitos más seguro.
– Cerrame la nota con algo que vos quieras decir…
– Quiero agradecer a todos los muchachos de La Porfía, al Pato, a los pibes del Pato, a mis compañeros de equipo y por supuesto a mi familia que me siguen dando el “okey” para seguir.
El día que decida retirarme será con la camiseta de Atlanta seguramente.
Tendríamos que retirar la camiseta tuya, como hacen en la NBA. Ponerla en un cuadro y que no la pueda usar nadie más.

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