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Malvinas: “El que no salta es un Inglés”

Desde La Plata, Santiago Ruíz de Galarreta nos aporta una interesante mirada sobre esta causa nacional.
Mucho se ha escrito y dicho sobre la guerra de Malvinas, algunos discursos sobre aquella gesta lamentablemente se han vuelto hegemónicos y por ejemplo, erróneamente se cree que desmalvinizar es sencillamente no hablar de Malvinas, pero hay algo más desmalvinizador que se ha ido instalado en algunos discursos de periodistas, maestras, y peor aún, de algunos políticos quienes tienen mayor obligación de tener una buena formación histórica y política de un tema tan caro a los argentinos.
Y es lo que se escucha. En estas efemérides malvineras donde uno debe soportar el plomazo de estos oradores de ocasión en los que siempre en tono reflexivo y meditabundo se termina deslizando un discurso que veladamente es una evocación al desanimo y la tristeza y cuidándose de decir “Los chicos de la guerra” terminan mostrando a los protagonistas como pobres víctimas, solo dignos de una lástima lisonjera que solo se le daría a un pobre caído en desgracia y no a protagonistas orgullosos de una histórica gesta popular en la que épicamente nos enfrentamos nada menos que a la OTAN.
Estos pseudointelectuales de la superestructura social van siempre para el lado de la autoflagelación y desconsuelo por el error cometido, por haber osado enfrentar al imperio… ¿Cómo fue que nos atrevimos? ¡Oh, locos belicistas! Sin dudas que con estos discursos culposos el enemigo está feliz. ¿Qué más puede pedir? El triunfo es completo.
Entiendo que hay una ausencia de una mirada integral. La Gesta de Malvinas es una causa nacional porque toda nuestra historia está atravesada por la influencia perversa de aquel imperio que nos condicionó, nos balcanizó, nos empobreció y la lucha por la definitiva soberanía política y la independencia económica de nuestra patria no es otra cosa que sacarnos de encima la nefasta dominación inglesa.
Dijera Don Julio Irazusta ”Lo peor que le puede pasar a un pueblo es ser colonia, pero hay algo mucho peor, que es el drama de ser colonia y no saberlo”.
Después de la derrota de Caseros una oligarquía anglófila, cipaya y vende patria sin vocación ni grandeza, nos obligo a ser el patio trasero del imperio ingles. Fue con la lectura de “Política Británica en el Rio de la Plata” de Raúl Scalabrini Ortiz o de “Historia de la disgregación rioplatense” de otro miembro de FORJA como René Orsi. O mejor aun con “Influencia Económica Británica en el Rio de la Plata” de Don Julio Irazusta, que uno comprendió que el enemigo histórico de estas tierras es el ingles.
Porque es una lucha contra el enemigo histórico que heredamos de España. El invasor de 1806 y 1807, el de la vuelta de Obligado, el del Baring-Brothers, el del Roca-Runciman de 1933.
Entonces queda claro que la causa de Malvinas no es solo por un pedazo de tierra, es por algo mucho más profundo que le quedaba grande a los milicos liberales de entonces y les sigue quedando grande a sus enemigos setentistas de hoy. Y esto tiene una explicación sencilla, es que los muchachos, hoy devenidos en progres pseudopacifistas, en su miopía ideológica priorizan la resolución de su propio conflicto de cara a la sociedad.
Y en aquellos bravos muchachos que estuvieron a la altura de las circunstancias, que rápidamente se convirtieron en hombres, solo ven “chicos” víctimas de los represores, lo cual le es muy funcional a su discurso y así todo les cierra en su pequeña y egoísta ecuación.
Para ponerse a repudiar el golpe del proceso ya está la fecha del 24 de marzo, ponerse el 2 de Abril a cuestionar el proceso, es bastardear la fecha de la gran causa de Malvinas y ningunear a los protagonistas de la gesta de Malvinas.
Los sesudos muchachos no pueden correr su velo ideológico y para ellos ningún milico murió heroicamente jugándosela, solo los pibes a los que ningunean tratándolos como sobrevivientes no ya de la guerra sino de los propios milicos y se olvidan de los jóvenes cuadros del ejército que también se la jugaron con heroísmo y estuvieron a la altura de la circunstancias y le niegan todo mérito o reconocimiento.
En fin, nada más falso. Basta con leer al propio comandante ingles “Tanto en el monte Enriqueta como en otros sitios, los oficiales y suboficiales argentinos combatieron duro y en ocasiones trataron de impedir la rendición de sus hombres… La única solución consistía en dar muerte a los oficiales y suboficiales en cuestión, antes de aceptar la rendición de los restantes”.
Pág. 235 ”No Picnic” No fue un paseo. del General Julián Thompson
Como dijera la presidenta, la reivindicación de Malvinas (aunque los panelistas de 678 no la escuchen) ”No es de izquierda ni de derecha. Malvinas es una causa nacional” que hasta ha servido como elemento de cohesión en toda Latinoamérica. Hasta Fidel Castro entendió claramente lo que estaba en juego y en aquellos días sentencio “Las guerras de liberación no se pueden perder” Caer en una victimización de los que heroicamente combatieron, y estuvieron sobradamente a la altura de las circunstancias, es una invitación al suicidio.
Sería bueno que los mencionados oradores aprovecharan la ocasión para informarse y que cada discurso sea usado para contar alguna de las tantas anécdotas sobre el derroche de heroísmo y de coraje del que tan poco se sabe. Que nuestros jóvenes sepan que se vendió cara la derrota, que hay mucha chatarra inglesa en el fondo del mar (más de 7 buques de alta tecnología hundidos). Que estén orgullosos de esos hombres dignos de honra y admiración que dieron un buen combate en una causa a todas luces históricamente justa.
En definitiva el tener un conflicto territorial con Inglaterra es una suerte, pues tenemos la posibilidad de visibilizar al país imperialista hegemónico que históricamente nos saqueó porque siempre existe la posibilidad de que aquella guerra derive en un triunfo político que signifique romper definitivamente las cadenas de dependencia con aquél.
A veces los morochos de la popular desde su intuición entienden mejor las cosas, porque hay causas que no se negocian, no se transan, solo hay que tener claro quién es el enemigo y punto. Por eso tomando distancia de los modales de la platea vip prefiero ir con los muchachos a la popular y desde las tripas gritar: “El que no salta es un Ingles”.

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