¿Y nosotros por qué no tenemos uno?

Nadie ignora que la mayoría de nosotros estamos viviendo un período económico difícil. Según algunas estadísticas, quienes se sienten en crisis llegan a un 80%, y quienes vislumbran un peor estado de las cosas en estos dos años alcanza un 60%. La tensión, la incertidumbre y el descontento ha vuelto a tomar el día a día de los argentinos.

Existe la necesidad de estabilizar una economía que para muchos, solo puede repuntar a fuerza de sangre, sudor y lágrimas. La crisis económica ahoga el país y cada vez es más complicado llegar a fin de mes.
El aumento del costo de vida y la merma en los ingresos familiares han ocasionado que muchos tengan que, gastar menos, apretarse el cinturón y pasar algunas necesidades económicas.
Pero a males mayores se deben buscar mejores remedios o aunque más no sea alternativas válidas de solución o “aguante”.
Nuestra comunidad no está ajena a esta situación, y a cada comercio que se visita, el comentario es el mismo: como aumentó todo, que antes con el sueldo se llegaba hasta el 25 y ahora alcanza hasta el 15, que es imposible acceder a algunos productos de primeras marcas, etc, etc. Y es justo ahí donde cada uno debe ingeniárselas para ser creativos y sobrevivir.
En algunos lugares se ha comenzado otra vez con el trueque, pero no pensado como estructura económica de fortalecimiento económico personal, sino simplemente trocando lo que tengo por lo que necesito, en una paridad de precios que cada una da a lo suyo.
En otros lugares, buscar precios más accesibles lleva directamente a los supermercados chinos. Y nosotros, en La Madrid , por qué no tenemos uno que nos ayude a sobrellevar la crisis?
Si miramos los comercios de nuestros pueblos vecinos, en todos existe uno o dos supermercados chinos, donde la gente puede comprar más barato, y vaya un ejemplo concreto de esto: un frasco de café de una determinada marca, y del mismo peso, en los supermercados de una cadena conocida con sucursales en nuestra ciudad, cuesta $148 y el mismo producto en un supermercado chino de una ciudad cercana, se puede adquirir a $ 90. Esto se puede comprobar con solo ir y mirar o comprando en uno u otro.
Los supermercados chinos buscan captar a un cliente multi target.
Es el único formato con presencia en más de 30% de los hogares en todos los niveles socio económicos.
Ofrecen variedad de productos y precios más accesibles. Proponen en sus góndolas más de 10.000 productos entre las primeras y segundas marcas, para los más exigentes y también para quienes buscan alternativas de precios económicos.
Todos sabemos, que en General La Madrid existe una ordenanza municipal, que prohíbe la apertura de estos supermercados por considerarlos una competencia desleal hacia los comercios locales.
Se puede entender a los comercios locales pero es técnicamente imposible e inconstitucional prohibirlos. No se puede hacer una ley direccionada ya que atenta contra el derecho de trabajar y va contra la libre competencia. Va de hecho, contra la no discriminación, es una ordenanza que impide el derecho constitucional de cualquier residente del país a trabajar en forma lícita.
Los super chinos se manejan, según expresiones de sus propios dueños, con grandes ventajas en el sistema de compras.
Se unen para comprar en grandes cantidades, que les permite “pelear el precio a mayoristas y distribuidores”.
A nuestro criterio, esta forma de trabajar bien podría adoptarse a nivel local, pero deberían estar nucleados en una Cámara, autorregularse y manejar un pool de compra a precios competitivos.
En este sentido, el Departamento Ejecutivo Municipal debería proveer el marco regulatorio en las habilitaciones comerciales, preservando la actividad económica y comercial local, respetando la igualdad de oportunidades, velando por la equidad y resguardando la competencia leal de sus habitantes.
En diferentes oportunidades comerciantes chinos han visitado la localidad, interesados en la apertura de un supermercado, pero han desistido por la cantidad de trabas que les han puesto, pero la situación económica y social actual, bien valdría la pena repensar esta propuesta, porque los que se verían beneficiados serían ni más ni menos que los habitantes de la ciudad, especialmente aquellos que no lo están pasando bien.
Sería buenos que, representantes del pueblo, autoridades, comerciantes y todos aquellos que quieran participar, se unan y propongan una seria discusión, dejando de lado intereses sectoriales o personales , para seguir construyendo comunidad, y dar una mano a quienes más necesitan.

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